Según la leyenda sobre los Pirineos del historiador Herodoto (484- 420 A .C.)... Gerión, el tricéfalo pastor, requería los favores de la bella Pyrene, hija esta del rey de los Bebrices, sin embargo, huyendo de él se adentró en el gran bosque del noreste de Iberia. Gerión, de carácter agrio y amargo decidió quemar el bosque para hacer salir de él a Pyrene, pero esta antes de entregarse a Gerión , decidió quedarse en él y morir abrasada por las llamas. Hercules, que era amante de Pyrene, entristecido por la muerte de su amada, levantó con la ayuda de los Titanes una formidable tumba de piedra que besaba los dos mares, el Cantábrico y el Mediterráneo y le dió el nombre de Pirineos, en honor a su amada.