La magestad con que un robusto árbol levanta su copa a los cielos, le dá un aspecto halagüeño y le imprime un aire de grandeza que ningún ser viviente suele tener. ¡Qué género de conmoción no se experimenta a la vista de un alto pino o de un copudo castaño, de un descollado tilo o de una eminente palma.
|