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Camino de Santiago (Camino Francés)

 

Camino de Santiago

 

Prólogo
El camino Francés es la ruta del camino de Santiago que, procedente de Francia, entra en la península por el puerto de Ibañeta ( Pirineo Navarro) y se encamina hacia el oeste cruzando el medio norte peninsular para alcanzar su objetivo: la ciudad de Santiago de Compostela. Un recorrido de más de 750 Km que atraviesa importantes ciudades, muchas de ellas capitales, que atesora un gran legado histórico-cultural, que reúne una gran variedad de paisajes y rincones, y que, en definitiva, es un deleite para los sentidos. El camino Francés es todo esto y más porque después hay que contar esos momentos únicos y personales que no dejan indiferente a nadie y que el camino se encarga de destapar a medida que uno lo recorre y donde juega un papel importante nuestro modo de hacerlo, porque recorrer el camino en bicicleta constituye un mundo aparte al de los peregrinos a pie, a caballo, etc; del mismo modo que cada grupo es ajeno al resto.
Existen muchos y distintos motivos para aventurarse a hacer la ruta y casi infinitos modos distintos de vivirla, tantas que no caben en una sola vida. Cada uno puede plantearse la mejor manera de realizar el camino, pero, sin duda, la que nos permitirá de captar la esencia del viaje despreocupado e independiente es aquella donde el mismo camino guía los siguientes pasos y uno es llevado por las personas, momentos y lugares que encuentra.


Viabilidad
La senda del camino Francés es perfectamente viable en bicicleta de montaña, aunque esto no significa que no haya que echar el pie en el suelo en determinados tramos y tirar de la bici, no obstante, esto ocurre en contadas ocasiones. En su inmensa mayoría, el camino discurre por un trazado natural, sin pavimento, donde las piedras y el polvo del camino van uniéndose a nosotros. Sólo en algunos tramos engullidos por la carretera o en núcleos urbanos el gris pavimento hace acto de presencia.


Alojamiento
La popularidad de la ruta se percibe en el gran número de alojamientos para pernoctar y que, muchas veces, hace difícil elegir con cuál quedarnos. A primera vista, los tipos de alojamientos se presentan en, o bien públicos, o bien privados. Sin duda, estos últimos, representados por hoteles, hostales y albergues privados, requieren de un pago, aunque suelen ofrecer muchos servicios. Entretanto, los refugios para peregrinos públicos, en la mayoría de los casos, también exigen un sustento económico y en determinados lugares 2 o 3 euros más permiten un desayuno a la mañana siguiente. Dichos establecimientos cubren con solvencia las necesidades del peregrino y son recomendables si no importa compartir espacio con otros tantos peregrinos.
Para un peregrino ciclista, aparte de su comodidad también exige un mínimo de comodidad para su bici y ello lo tienen presente muchos de los alojamientos, que cuentan con un aparcamiento para bicis cubierto y vigilado, en el mejor de los casos, o, simplemente, algún rincón resguardado.


Agua y otras necesidades
La sed no tiene por que ser un inconveniente ya que en todos los pueblos y ciudades encontramos una fuente donde, con suerte, el agua mana libremente. En cuanto a averías que pueda sufrir nuestra bici, el gran número de establecimientos de reparación de bicis que existen a lo largo de la ruta hace que esto no suponga ningún problema. Siempre podremos encontrar lo que necesitemos en alguna de las grandes ciudades por las que pasa el camino.


Descripción
NAVARRA
El camino se inicia a la derecha de la carretera saliendo de Orreaga-Roncesvalles. Delante se abren las verdes tierras de la Comunidad Foral de Navarra con sus bosques de hayas y robles que con sus ramas y hojas arropan nuestra marcha. El alto de Mezquiriz, primero, y después el alto de Erro nos ponen a prueba sobre la bici y, sinceramente, nos rendimos a sus encantos. El camino discurre cada vez por un paisaje menos rural y más urbano, obliga a detenerse para abrir y traspasar los portillos de las cercas que cortan el camino en segmentos. Llegamos a la primera capital, Iruña- Pamplona, entrando por la puerta grande, el Portal de Francia, en la vieja muralla. Seguimos por trazado urbano visitando el parque de la Ciudadela y más allá, en las afueras, nos volvemos a reencontrar con el firme natural para encaminarnos hacia el alto del Perdón y sus torres blancas con aspas, los modernos molinos de viento. La subida es fuerte en algún tramo, pero se alcanza la cima montados en la bici. Pensando que lo más difícil ha pasado uno se da cuenta del error, cuando nos asomamos por la otra vertiente: piedras en el camino! La bajada no sirve para calmar nuestra sed, pero tenemos suerte de llegar a Uterga con su fuente que proclama:" De Pamplona a Puente en Uterga la mejor fuente" y, la verdad, en ese momento no hay comparable. Por esa parte del camino, el paisaje ya ha cambiado y la vegetación de montaña ha dejado paso a los campos de cultivo. El camino continua hacia Óbanos, pero nos salimos para visitar la iglesia de Nuestra Señora de Eunate, una rareza de templo de planta poligonal construida por los templarios. Acto seguido, nos juntamos con los peregrinos que vienen de Aragón por el camino de Somport. Las flechas amarillas, omnipresentes en el camino, nos devuelven a la senda principal en Óbanos y desde allí a Puente la Reina. El camino se allana y con rapidez llegamos a Estella. Logroño queda a menos de 50 Km, aunque volvemos a detenernos al salir de Estella; el Monasterio de Irache con su fuente de agua y de vino. Adelante pronto se divisa la silueta de la capital de la Rioja.

LA RIOJA
Vadeamos el río Ebro por el puente de entrada a Logroño. A partir de este punto, la ruta toma el eje este-oeste, directa a Santiago. El paisaje en estas etapas riojanas está predominantemente dominado por los viñedos. Abandonamos la Rioja con pena de no haber saboreado toda la exquisita riqueza de estas tierras, pero el tiempo no se detiene y nosotros tampoco.

CASTILLA Y LEÓN

Ya en tierras castellano leonesas, el camino no se amedranta ni por la presencia de los Montes de Oca, que ponen a prueba la resistencia de nuestras fuerzas a estas alturas del viaje. Alcanzado el alto de la Pedraja y un nuevo hito en el camino (1165 m) nos lanzamos prestos hacia abajo con la seguridad de saber que la vegetación de la zona no acoge a los bandidos y ladrones que antaño se escondían en ella para asaltar a los peregrinos. El camino no para de darnos sorpresas y esta vez, aunque más por una casualidad histórico-geográfica, se trata de los yacimientos arqueológicos de Atapuerca. Burgos queda cerca, pero antes hay que acometer la dura ascensión a la sierra de Atapuerca para poder divisar la gran urbe, que nos espera ansiosamente. Cruzar Burgos en un día laboral es toda una auténtica odisea para el peregrino y su bici debido a que la ciudad se ha comido parte del camino, aunque las flechas amarillas iluminan la senda. Más allá de Burgos una sucesión de colinas dan un aspecto ondulante al trazado. Después de Castrojeriz, se halla el reto más importante de esta comarca y es la subida al alto de Mostelares con sus empinadas rampas. La llanura se impone y el paisaje se llena de cultivos de cereales regados con las aguas provenientes del canal de Castilla.A su paso por Frómista podemos contemplar sus esclusas. La extensa llanura permite avanzar rápido y menguar la distancia hacia el objetivo, precisamente en Carrión de los Condes se alcanza la mitad de la ruta. A la salida de Calzada del Coto, el camino permite dos alternativas que confluyen en Mansilla de las Mulas para volver a ser una única senda.Si elegimos la calzada histórica de los peregrinos por Calzadilla de los Hermanillos, único núcleo de toda esta vía de más de 30km, el camino adquiere una nueva morfología. El suelo accidentado y pedregoso maltrata nuestro cuerpo, mientras que el horizonte se alarga infinito a nuestro alrededor de una forma abrumadora, exacerbado por la sensación de solitud y vacío que transmite el páramo. Una muestra más de que el camino también desafía nuestro temple. En Mansilla de las Mulas la primera decepción y enojo, pues discriminan a los ciclistas en el albergue público, tratados como peregrinos de segunda, algo que más tarde se repetiría. León y sus alrededores nos devuelven a un entorno urbano, a veces demasiado desconcertante, cosa que nos hace perder el rumbo. Finalmente, se recupera la senda conductora para llegar a la Virgen del Camino donde el camino de nuevo se bifurca. Cogemos la vía hacia San Miguel del Camino, un trazado agreste y peligroso al discurrir el camino paralelo a la N-120.Se llega a Astorga, capital de la Maragatería, y se percibe su singular carácter. Sin prisa, pero sin pausa, nos dirigimos al punto culminante del camino: la cruz de Ferro, a 1505 m en los montes de León. La ascensión es muy progresiva y apenas se intuye que se gana altura. Es obligatoria la parada en el refugio de Manjarín con su hospitalario Tomás, encantado de servir galletas y café a cualquier peregrino que pare a saludarle, además de recitarle alguna de sus encandilantes historias. El camino hacia el Acebo resulta terriblemente escarpado, especialmente peligroso para los cicloturistas, que sienten en el recuerdo el mortal accidente que padeció un compañero ciclista y al que el monumento al peregrino ciclista en las afueras del Acebo rinde homenaje. El camino se interna en la peculiar comarca del Bierzo, encajada en una gran valle rodeada por los montes de León y los montes gallegos. La cultura gallega se hace ya respirable en esta zona y esto sólo quiere decir una cosa: el camino está por acometer sus postreras etapas. Sin embargo, antes de entrar en Galicia, el peregrino tiene que enfrentarse al último gran puerto de montaña, que pondrá en jaque la capacidad física y mental del individuo. Es por ello que todo aquél incapacitado para conseguirlo encuentra consolación en traspasar la Puerta del Perdón de la iglesia de Santiago, en Villafranca del Bierzo. Para aquellos dispuestos a continuar les aguarda un desnivel de 690m en 8 Km. Mentalizados con este hecho, comenzamos a trepar sobre nuestras bicis sin dejar de pedalear y sin derrochar fuerzas, ayudados por el hecho de que el camino para ciclistas es una ancha pista asfaltada que corre paralela al sendero de los peregrinos a pie.

GALICIA
El camino es caprichoso y penetra en tierras gallegas a través de un paraje evocador. O'Cebreiro, encaramado en lo alto de los montes, recibe con los brazos abiertos a los peregrinos. Desde allí arriba, todavía no se atisba Santiago, pero su magnetismo es más intenso. Iniciamos el descenso a las tierras bajas por un camino con nuevo rostro. Aún así, la senda vuelve a internarse en bosques de robles y castaños, que nos recuerda a las primeras jornadas del viaje en Navarra, ahora tan lejana. El carácter ganadero de esta parte de Galicia se manifiesta en el camino, que da muestras de ello salpicado por numerosas heces de vaca. Si pisar mierda da suerte, seguro que ésta no nos faltará para llegar a Santiago. Infinidad de aldeas se reparten el espacio a lo largo de camino, mucho más transitado a medida que vamos acercándonos a la meta. En Tricastela, se abren dos nuevas posibilidades para el peregrino, que puede continuar por la senda original , o bien dar un rodeo para visitar el monasterio de Samos. Subidas y bajada continuas dan un aspecto de sifones al perfil del trazado imposibilitando coger un ritmo constante. Junto al camino van apareciendo a intervalos de 1Km mojones de piedra que indican la distancia que resta a Santiago. El camino se destapa más nítido que nunca hacia su destino y, sin embargo, es el mismo que nunca hemos dejado desde que partimos, aunque entonces el nombre de Santiago era apenas nombrado. La ansiedad carcoma nuestro espíritu mientras se acerca la hora de la llegada. La última cima, el Monte do Gozo, no se adivina, tan solo cuando lo alcanzamos, nos percatamos de que estamos ya allí, porque como indica su nombre sentimos un estallido de gozo al contemplar Compostela.


Consideraciones
Sobretodo en verano, cuando hay más afluencia de peregrinos en el camino, ir en bicicleta trae consigo un factor que hay que considerar y éste es la presencia de los peregrinos a pie que atestan el camino, cosa que dificulta la circulación o ralentiza nuestra marcha. En tales caso, la paciencia y las buenas maneras, y por qué no un timbre, ayudan al bicigrino, el cual se verá recompensado por la amabilidad de los peregrinos a pie que le dejaran pasar gustosamente. Porque en el camino cabemos todos/as.
El auge de peregrinos que hay por Galicia hace que se cubran rápidamente el número de plazas en los albergues públicos. Además, se da el caso que los peregrinos a pie tienen preferencia sobre los que van en bicicleta , basándose solamente en el hecho de que los ciclistas se desplazan más rápido y pueden buscar alojamiento en otro sitio menos demandado, lo que, en realidad, supone dirigirse a establecimientos privados. A mi parecer esto es injusto porque se tendrían que considerar otros aspectos para asignar las plazas, como el orden de llegada o los kilómetros recorridos atendiendo a las diferencias en ir a pie o en bicicleta, por supuesto. Que suceda esto mismo en otro lugar del camino fuera de Galicia es más aislado, pero hay la posibilidad, así que tenedlo en cuenta.
Una de las virtudes del camino es el apoyo que uno recibe de la gente que se encuentra a lo largo de su cauce. Instintivamente, hay en el contacto que se establece una camaradería impropia de otros lugares que, sin duda, fluye de la relación con el camino. Esta circunstancia hace que exista un ingente número de personas dispuestas a ayudar a sus congéneres o actuar en pro de la necesidad de los demás. No es solamente las personas que realizan la peregrinación las aludidas, sino también esa masa de gente que vive al lado del camino y que es testimonio de los apuros de los peregrinos. Además, se da la circunstancia que algunas de estas personas son antiguos peregrinos, que enamorados del camino no han podido separarse de su senda y han unido sus vidas a él; ¿ se puede decir algo más a su favor? Mención especial quisiera hacer a los hospitalarios, cuyo trabajo, a veces incondicional, gratifica tanto al peregrino, contento de encontrar a alguien que entiende sus inquietudes y sabe poner remedio con unas palabras y una taza de café o chocolate.

DIA
ORIGEN
DESTINO
KM
KM ACUMULADOS
DORMIR
0
Roncesvalles
Roncesvalles
0
0
Albergue municipal
1
Roncesvalles
Pamplona
52
52
Convento Madres Adoratrices
2
Pamplona
Lorca
38,7
90,7
Albergue privado
3
Lorca
Logroño
62,3
153
Albergue de la Asociación Riojana de Amigos del Camino de Santiago
4
Logroño
Redecilla del Camino
65
218
Albergue municipal
5
Redecilla del Camino
Burgos
66
284
Albergue municipal
6
Burgos
Fromista
69,1
353,1
Albergue municipal
7
Fromista
Mansilla de las Mulas
101,8 (por la calzada de los peregrinos)
454,9
Base de Acampada
8
Mansilla de las Mulas
Astorga
72,1
527
Albergue privado San Javier
9
Astorga
Molinaseca
49,5
576,5
Albergue municipal
10
DESCANSO
DESCANSO
0
576,5
Albergue municipal
11
Molinaseca
O' Cebreiro
62,5
639
Albergue Xunta
12
O'Cebreiro
Ventas de Narón
80,7 (por Samos)
719,7
Albergue privado Casa Molar
13
Ventas de Narón
Monte do Gozo
81,3
801
Albergue Xunta
14
Monte do Gozo
Santiago de Compostela
6
807
Hostal

 


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