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El lobo
Rasgos y adaptación Aunque los orígenes del lobo son aún debatidos, teorías recientes proponen que las especies primero evolucionaron en el sudeste asiático durante el Pleistoceno. El ritmo de cambios observados en la secuencia del ADN data al linaje asiático de alrededor de 800,000 años, en oposición al europeo y norteamericano, los cuales se remontan a 150,000 años. Los lobos poseen rasgos ideales para viajes de larga distancia. Su estrecho pecho y su potente espalda y piernas facilitan una locomoción eficiente. Son capaces de cubrir varios kilómetros trotando a una velocidad de 10 km/h, pudiendo alcanzar velocidades puntas de 65 km/h en una persecución. Mientras esprintan pueden cubrir cinco metros por salto. Las patas de los lobos están diseñadas para andar con facilidad por una amplia variedad de terrenos, especialmente nieve. Tienen una pequeña membrana entre cada dedo, lo que les permite moverse por la nieve con más facilidad que a sus presas. Los lobos son digitígrados, lo cual, les ayuda a distribuir su peso bien en superficies nevadas. Las patas delanteras son más largas que las traseras, y tiene un quinto dedo vestigial, ausente en las traseras, siendo sus garras de coloracion oscura/negra y no retráctiles. Pelos erectos y garras desafiladas realzan el agarre en superficies resbaladizas, y vasos sanguíneos especiales evitan el enfriamiento de las almohadillas de las patas. En ocasiones un lobo parece más pesado de lo que realmente es debido a su voluminoso pelaje, compuesto por dos capas. La primera capa está diseñada para repeler el agua y la suciedad. La segunda es un denso subpelaje resistente al agua que aísla al lobo. Los lobos tienen distintos pelajes en invierno y en verano que alternan en primavera y otoño. La coloración varía: va del gris al gris marrón. Estos colores tienden a mezclarse en muchas poblaciones para formar individuos predominantemente mezclados, aunque es no es infrecuente que un individuo o una población entera sea de un mismo color (normalmente todos negros o todos blancos). El color del pelaje a veces corresponde con el ambiente en el que una población de lobos se desenvuelve, por ejemplo, todos los lobos blancos son mucho más comunes en áreas nevadas. Con el crecimiento van adquiriendo un matiz grisáceo en sus pelajes. Normalmente se cree que la coloración del pelaje del lobo sirve como mecanismo de camuflaje. Al nacimiento, los cachorros tienden a tener el pelaje más oscuro y los ojos azules que se volverán amarillos-dorados o naranjas cuando tengan entre 8-16 semanas. Aunque es extremadamente inusual, es posible que un adulto retenga los ojos azules. Los largos y poderosos hocicos ayudan a distinguirlos de los coyotes y chacales , los cuales tienen hocicos más estrechos, y de los perros que generalmente los tienen más pequeños. Los lobos también difieren en ciertas dimensiones craneales, teniendo un ángulo orbital más pequeño que, por ejemplo, los perros (>53 grados de los perros comparado a los <45 grados de los lobos) y una comparativamente mayor capacidad cerebral , siendo la bóveda craneana un 20% más grande. El mayor tamaño de las patas, ojos amarillos, más largas patas, y mayores dientes hacen distinguir a los lobos adultos de otros canes. Existe una glándula odorífica presente en la base de la cola de los lobos, la cual le confiere a cada individuo un rastro aromático único, a modo de poder identificarse entre ellos. Los lobos y la mayoría de los perros grandes comparten idéntica dentadura; el maxilar tiene seis incisivos, dos caninos, ocho premolares y cuatro molares. El maxilar inferior tiene seis incisivos dos caninos, ocho premolares y seis molares. Los cuatro premolares superiores y los primeros molares inferiores constituyen los dientes carnasiales, los que son herramientas esenciales para cortar carne. Los largos dientes caninos son también importantes, ya que están diseñados para mantener y contener a la presa. Cortejo y apareamiento El instinto reproductivo conduce a los lobos jóvenes fuera de sus manadas de nacimiento. La dispersión ocurre en todos los momentos del año, siendo típicamente de lobos que han alcanzado la madurez sexual. Durante la época de apareamiento, la reproducción hace que los lobos sean muy cariñosos anticipándose al ciclo de ovulación femenino. En general, la tensión en las manadas crece ya que cada lobo maduro se siente impulsado a aparearse. Bajo circunstancias normales, una manada solamente puede mantener a una camada por año, por lo que el dominio de los lobos es beneficioso a largo plazo. Cuando la hembra está en celos, lo cual ocurre una vez por año y los últimos 5-14 días— ella y su pareja pasarán una gran cantidad de tiempo aislados. Las feromonas en la orina de la hembra y el hinchamiento de su vulva informarán al macho de la situación de la hembra. El pene del macho tiene en su interior una formación ósea conocida como hueso peneano o báculo, el cual tiene la función de facilitar la penetración inicial en la hembra, además de mantener la rigidez previa a la erección completa. El macho montará a la hembra firmemente por detrás. Tras lograr el coito , los dos forman una cópula una vez que el bulbus glandis, un tejido eréctil del macho localizado cerca de la base del pene , se expande y los músculos de la vagina de la hembra se aprietan. La eyaculación se induce con los empujes de la pelvis del macho y la ondulación del cuello uterino de la hembra. Los dos estarán físicamente unidos entre 10-30 minutos, durante los cuales el macho eyaculará múltiples veces. Tras la eyaculación inicial, el macho levanta sus patas por encima de la hembra, quedando ambos mirando en direcciones opuestas. Se cree que es una medida defensiva ya que uno cuida la espalda del otro. El ritual de apareamiento se repite muchas veces a lo largo del breve periodo de ovulación de la hembra. Cría y ciclo de vida El apareamiento tiene lugar entre enero y abril — a mayor latitud , mayor tardanza. Una manada generalmente tiene una sola camada, a menos que el macho dominante se aparee con una o varias hembras subordinadas. El periodo de gestación dura 60-63 días. Los cachorros, con un peso de 0.5 kg , nacen ciegos, sordos y completamente dependientes de su madre. Nacen entre uno y 14 cachorros por camada, el tamaño normal es entre cuatro y seis. Los cachorros residen en la madriguera y se quedan allí hasta que cumplen las tres semanas de edad. La madriguera está normalmente en tierras altas cerca de una fuente de agua, y tiene una “habitación” abierta al final de un túnel que puede medir unos pocos metros. Durante este tiempo, los cachorros llegarán a ser más independientes, y comenzarán finalmente a explorar el área más próxima a la madriguera antes de alejarse más del lugar ya con cinco semanas. Empiezan comiendo alimentos regurgitados después de dos semanas — para entonces sus dientes de leche ya han salido — y se destetarán con 8-10 semanas. Durante las primeras semanas de su desarrollo, la madre permanece con su camada sola, pero finalmente la mayoría de los miembros de la camada contribuirán en el cuidado de los cachorros en algún modo. Tras dos meses, los inquietos cachorros serán movidos a un lugar seguro donde permanecen mientras la mayoría de los adultos salen a cazar. Uno o dos adultos se quedan para asegurar su seguridad. Después de unas pocas semanas, a los cachorros se les permite reunirse con los adultos si éstos pueden, y recibirán prioridad sobre cualquier presa cazada pese a su bajo rango. Los lobos alcanzan su madurez sexual tras dos o tres años, cuando muchos de ellos son obligados a dejar sus manadas de nacimiento y buscar parejas y sus propios territorios. Los lobos que alcanzan la madurez generalmente viven de seis a ocho años en estado salvaje, aunque en cautividad pueden vivir dos veces esa edad. Los cachorros mueren cuando el alimento escasea; pueden asimismo caer presa de predadores tal como el oso, o, menos frecuente, coyotes, zorros u otros lobos. Las causas más significativas de mortalidad para lobos maduros son la caza, la caza furtiva, accidentes de coche y heridas infligidas por presas. Aunque los lobos adultos pueden ocasionalmente ser matados por otros predadores, los lobos de manadas rivales son generalmente sus enemigos no-humanos más peligrosos. Los lobos son susceptibles a las mismas enfermedades que afectan a perros domésticos. Lenguaje corporal Los lobos pueden comunicarse visualmente con expresiones y modos, yendo desde signos sutiles, tal como ligeros movimientos, hasta expresiones más obvias como mostrar una completa sumisión rodando boca arriba.
Aullido Aullar ayuda a los miembros de la manada a mantenerse en contacto, permitiéndoles comunicarse en grandes distancias. Aullar también ayuda a llamar a los miembros de la manada a una localización específica. Puede también servir como declaración del territorio, mostrando una tendencia dominante en una imitación humana de un lobo “rival” en un área que el lobo considera suyo. Aúllan también por razones de comunidad. Durante tales sesiones corales, los lobos aullarán en voces diferentes y variando los tonos, resultando difícil estimar el número de lobos implicados. Esta confusión del número hace que una manada rival sea cauta a la hora de escoger la acción a realizar. Las observaciones de las manadas sugieren que el aullido tiene lugar más a menudo durante las horas del crepúsculo, precediendo la partida de los adultos para cazar y siguiendo su retorno. Otras vocalizaciones El gruñido, es la muestra visual de advertencia más efectiva que emplean los lobos para amenazar a los rivales, aunque no necesariamente para defenderse a ellos mismos. Pueden gruñir a otros lobos mientras son agresivamente dominantes. Los lobos ladran cuando están nerviosos o cuando quieren advertir a otros lobos de un peligro. Generalmente los cachorros ladran-gruñen con mayor frecuencia que los adultos, utilizando estas vocalizaciones para llorar para obtener atención, cuidados o comida. Un sonido menos conocido es el sonido de unión. Este sonido similar a un ladrido es empleado normalmente como muestra de sumisión al macho dominante de la manada por otros lobos. Pueden también gimotear, habitualmente cuando se someten a otros lobos. Los cachorros gimotean cuando necesitan seguridad de sus padres u otros lobos. Marcar el territorio Los lobos, como otros caninos, marcan el territorio para dejar un reclamo sobre algo –desde territorio hasta presas frescas. Los lobos dominantes marcan el territorio con más frecuencia; los machos los hacen más que las hembras. La orina es lo que más emplean para marcarlo. Los machos y hembras dominantes orinan con una pata levantada (el resto de miembros se agachan). Usan también marcadores para identificar la comida y para reclamar las muertes en nombre de la manada. Las marcas por defecación se usan por los mismos propósitos que la orina. Estas marcas son particularmente útiles para ubicarse, evitando que la manada pase por el mismo terreno demasiado y también permitiendo a cada lobo ser consciente del paradero de su manada. Sobre todo, las marcas se usan para informar a otros lobos y otras manadas que un determinado territorio está ocupado. Los lobos tienen glándulas por todo el cuerpo, incluyendo la base de la cola, entre las patas, y los ojos, genitales y piel. Las feromonas secretadas por dichas glándulas identifican a cada lobo. Un lobo dominante frotará su cuerpo contra los lobos subordinados para marcar a tales lobos como miembros de una manada particular. Estructura social Los lobos se organizan en manadas siguiendo una estricta jerarquía social. Se cree que este alto nivel de organización social tenía que ver con el éxito en la caza y la reproducción. La pareja dominante tiene una gran libertad social en comparación con el resto de la manada. Aunque no son líderes en el sentido humano del término, ayudan a resolver cualquier disputa dentro de la manada, y disponen de un gran control de los recursos, como la comida, y mantienen a la manada unida. La mayoría de las parejas dominantes son monógamas. La muerte de uno de los dominantes no afecta al estatus del otro dominante, quien se emparejará rápidamente. Normalmente, sólo la pareja dominantes puede procrear una camada de cachorros. Otros lobos en la manada pueden reproducirse, pero carecerán de los recursos necesarios para criar a los cachorros hasta la madurez. Todos los lobos de la manada ayudan en la cría de los lobeznos. El tamaño de la manada puede cambiar a lo largo del tiempo y pueden contener desde dos a veinte lobos, aunque en una manada normal suelen haber ocho. Nuevas manadas se forman cuando un lobo deja su manada de nacimiento, encuentra una pareja, y reclama un territorio. Lobos dispersos deben evitar los territorios de otros lobos porque los intrusos en territorios ocupados pueden ser ahuyentados o matados. |
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